Este lugar, punto de encuentro entre los municipios de Redondela y Soutomaior, emerge como uno de los lugares con mejores paisajes de la zona. Allí en el alto, a 327 metros sobre el nivel del mar, podemos observar la Ría de Vigo y, del otro lado, el valle del río Verdugo y los caminos hacia la Terra de Montes y la Serra do Suído. En todo este entorno sobresale el castillo de Soutomaior, uno de los mejor conservados de toda Galicia.

A Peneda tiene una larga historia. La presencia de un castro nos remonta al período antes de Cristo. Apenas quedaron restos, pero destaca una mina de cierta profundidad. Pero sin duda el hecho histórico más importante sucedió en la Edad Media, en el contexto de las revueltas irmandiñas y los conflictos nobiliarios, con Pedro Madruga como protagonista.

La entonces conocida como Fortaleza de Castrizán, construida a finales del siglo XV por orden del arzobispo de Santiago de Compostela, Alonso de Fonseca (de la que se conserva en buen estado parte de la estructura) quedó de testigo de aquella época de guerras continuadas.

Posteriormente la ermita dedicada a la Virgen de las Nieves de la Peneda (siglos XV-XVI) la dotó de un lugar de celebraciones y romerías, un espacio social donde se celebra, por ejemplo, la Festa dos Fachos a finales del mes de junio.

Desde 2021 los imponentes alcornoques de A Peneda fueron catalogadas como árboles singulares.

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